¿Cómo afecta el ejercicio físico a la zona tumoral?

Consulta siempre tus dudas con tu equipo médico.

Dra. Margarita Feijoo Saus, Jefe Servicio de Oncología del Hospital Universitario La Moraleja

🩺 El ejercicio físico no solo tiene beneficios generales para la salud, sino que también puede tener un impacto directo y positivo en la zona tumoral durante el tratamiento del cáncer de mama. Aunque se debe tener cuidado y realizarlo de forma adaptada a las condiciones de cada paciente, existen estudios que muestran que el ejercicio puede influir favorablemente en el cáncer y en los efectos secundarios del tratamiento.

📌 A continuación, te explico cómo el ejercicio físico puede afectar a la zona tumoral y cómo se integra en el tratamiento del cáncer de mama.


📌 1️⃣ Ejercicio físico y su impacto en las células tumorales

💙 El ejercicio físico no trata directamente el tumor en sí, pero puede tener efectos biológicos que ayudan a mejorar la respuesta del cuerpo al tratamiento y a prevenir la progresión de la enfermedad.

1.1. Mejora de la circulación sanguínea:

  • El ejercicio mejora la circulación sanguínea, lo que puede facilitar la distribución de los tratamientos (como la quimioterapia o las terapias dirigidas) a la zona tumoral de manera más efectiva.

  • Aumento del flujo sanguíneo también puede ayudar a que el sistema inmunológico tenga un acceso más rápido a las células cancerosas, lo que puede potenciar la respuesta inmune contra las células tumorales.

1.2. Reducción de la inflamación:

  • El ejercicio reduce la inflamación en el cuerpo, un factor que está relacionado con el cáncer y el ambiente en el que las células tumorales crecen y se diseminan.

  • Menos inflamación puede disminuir la tasa de crecimiento del tumor y ayudar al cuerpo a manejar mejor el tratamiento.

1.3. Regulación de hormonas y factores de crecimiento:

  • El ejercicio puede reducir los niveles de hormonas como el estrógeno, que son factores que pueden alimentar ciertos tipos de cáncer de mama, especialmente los que son hormonodependientes.

  • Además, el ejercicio puede disminuir los niveles de factores de crecimiento como el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), que está relacionado con la angiogénesis (el proceso mediante el cual los tumores crean nuevos vasos sanguíneos para nutrirse).


📌 2️⃣ El ejercicio y el efecto sobre la zona tumoral durante el tratamiento

💙 El ejercicio también tiene beneficios durante el tratamiento activo del cáncer de mama, ya que puede contribuir a reducir los efectos secundarios y mejorar la respuesta general del organismo.

2.1. Impacto en la respuesta al tratamiento:

  • El ejercicio puede potenciar los efectos positivos de los tratamientos convencionales, como la quimioterapia y la radioterapia. Al mejorar la circulación sanguínea y la respuesta inmune, el ejercicio podría aumentar la eficacia del tratamiento en la zona tumoral, haciendo que los fármacos o las terapias tengan un efecto más directo en las células cancerosas.

2.2. Prevención de la progresión tumoral:

  • Al reducir la inflamación y regular los factores hormonales y de crecimiento, el ejercicio puede contribuir a la prevención de la progresión tumoral. Algunos estudios han sugerido que las personas que hacen ejercicio regularmente pueden tener un menor riesgo de recurrencia del cáncer.

2.3. Mejor manejo de los efectos secundarios:

  • El ejercicio puede ayudar a minimizar los efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia, tales como la fatiga, pérdida de masa muscular, problemas de movilidad o incluso los efectos psicológicos como la ansiedad.

  • La actividad física no solo mejora la circulación y la inmunidad, sino que también contribuye a recuperar la fuerza física, mantener la movilidad y mejorar el bienestar general.


📌 3️⃣ Precauciones sobre el ejercicio físico en la zona tumoral

💙 Si bien el ejercicio tiene beneficios, es importante tener en cuenta ciertas precauciones, especialmente en la zona tumoral:

3.1. Evitar el sobreesfuerzo en zonas tratadas:

  • Después de una cirugía o radioterapia en la zona del pecho o las axilas, es importante evitar ejercicios que ejerzan presión o estrés en el área afectada.

  • Evita ejercicios de alta intensidad o movimientos que puedan causar dolor o molestias en la zona tratada, especialmente en los primeros meses después de la cirugía o el tratamiento.

3.2. Prevención de linfedema:

  • Si has tenido cirugía de ganglios linfáticos (como la extirpación de ganglios centinela o ganglios axilares), el ejercicio debe ser cuidadosamente adaptado para evitar el riesgo de linfedema, una condición que se presenta cuando hay acumulación de líquido en los tejidos, causando hinchazón en los brazos o el torso.

  • Es recomendable consultar a un fisioterapeuta especializado en cáncer para aprender ejercicios de movilidad y prevención del linfedema.

3.3. Consultar con tu oncólogo o fisioterapeuta:

  • Es esencial hablar con tu oncólogo o fisioterapeuta especializado en cáncer para determinar el tipo y la intensidad de ejercicio adecuada para ti, especialmente si tienes tratamientos recientes o si has recibido radioterapia en la zona del pecho.


📌 4️⃣ ¿Qué tipo de ejercicio es más recomendable para la zona tumoral?

💙 El ejercicio debe ser adaptado a cada paciente, y algunas actividades pueden ser más adecuadas que otras según tu estado físico y tratamiento.

4.1. Ejercicio aeróbico de bajo impacto:

  • Caminar, nadar o andar en bicicleta son ejemplos de ejercicios de bajo impacto que pueden ayudar a mejorar la circulación y reducir la fatiga sin sobrecargar el área tumoral.

4.2. Ejercicios de estiramiento y flexibilidad:

  • Actividades como el yoga o pilates son muy útiles para mejorar la flexibilidad y la movilidad del brazo, especialmente si has tenido cirugía en la zona de la axila o pecho.

  • Estos ejercicios también pueden ayudar a reducir la tensión muscular y mejorar el bienestar emocional.

4.3. Ejercicio de fuerza moderada:

  • Los ejercicios de resistencia con pesas ligeras o bandas elásticas pueden ayudar a mantener la masa muscular sin poner demasiada presión en la zona tumoral.

  • Recomendación: Comienza con pesos ligeros y enfócate en movimientos controlados para evitar molestias.


Conclusión

📍 El ejercicio físico puede ser muy beneficioso durante el tratamiento del cáncer de mama, ayudando a mejorar la circulación, fortalecer el sistema inmunológico, reducir la fatiga y mejorar el bienestar general.
📍 Es importante adaptar el ejercicio a tus necesidades y condición física, y siempre consultar con tu oncólogo o fisioterapeuta antes de comenzar cualquier rutina de ejercicio, especialmente si has recibido cirugía o radioterapia en la zona tumoral.
📍 Con precauciones adecuadas, el ejercicio puede ser una herramienta poderosa para mejorar la recuperación y la calidad de vida durante el tratamiento del cáncer de mama.