Dra. Margarita Feijoo Saus, Jefe Servicio de Oncología del Hospital Universitario La Moraleja
🩺 ¡Sí! Aunque no hayas practicado deporte regularmente antes, incorporar ejercicio moderado durante el tratamiento del cáncer de mama puede ser muy beneficioso para tu bienestar físico y emocional. Es completamente válido comenzar a hacer ejercicio en cualquier momento, incluso si no has sido muy activa físicamente en el pasado. El ejercicio tiene efectos positivos a cualquier edad y etapa de la enfermedad, y puede ser adaptado a tus capacidades y condición física.
📌 Aquí te explico cómo el ejercicio, incluso si es un comienzo desde cero, puede ayudarte durante el tratamiento del cáncer de mama.
📌 1️⃣ Beneficios del ejercicio durante el tratamiento del cáncer de mama
💙 1. Reducción de la fatiga:
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La fatiga es uno de los efectos secundarios más comunes del tratamiento del cáncer. Aunque pueda parecer contraintuitivo, el ejercicio moderado puede reducir la sensación de fatiga y aumentar los niveles de energía.
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Beneficio: Te sentirás menos cansada, lo que puede ayudarte a afrontar mejor el tratamiento y a mejorar tu calidad de vida diaria.
💙 2. Mejora del estado de ánimo:
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El ejercicio estimula la producción de endorfinas, las hormonas que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés. Durante el tratamiento, puedes experimentar sentimientos de ansiedad o depresión, y el ejercicio puede ayudarte a sentirte más positiva y relajada.
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Beneficio: Mejorarás tu bienestar emocional y tu capacidad para enfrentar los desafíos del tratamiento.
💙 3. Mantener la movilidad y la fuerza muscular:
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A medida que el tratamiento progresa, puedes experimentar pérdida de masa muscular o movilidad reducida, especialmente si has pasado mucho tiempo en reposo.
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Beneficio: El ejercicio de bajo impacto y resistencia te ayudará a mantener la fuerza y la movilidad, reduciendo el riesgo de debilidad muscular y rigidez.
💙 4. Fortalecimiento del sistema inmunológico:
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El ejercicio regular puede mejorar la función del sistema inmunológico, lo que ayuda al cuerpo a combatir infecciones y, posiblemente, a mejorar la respuesta al tratamiento.
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Beneficio: Potenciarás tu salud general, ayudando a tu cuerpo a defenderse mejor.
📌 2️⃣ ¿Qué tipo de ejercicio es adecuado si no soy muy activa físicamente?
💙 Si no estás acostumbrada a hacer ejercicio, lo mejor es comenzar poco a poco y aumentar la intensidad gradualmente. Aquí algunos tipos de ejercicio recomendados:
2.1. Ejercicio aeróbico suave:
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Caminar es una de las mejores opciones para empezar. Es fácil de hacer, no requiere equipo especial, y puedes hacerlo en cualquier lugar.
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Beneficio: Mejorará tu resistencia cardiovascular y te ayudará a mantenerte activa sin sobrecargar tu cuerpo.
2.2. Ejercicios de estiramiento y flexibilidad:
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Actividades como yoga suave, tai chi o estiramientos pueden ser útiles para mejorar la flexibilidad, la movilidad y reducir la tensión muscular.
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Beneficio: Te ayudará a mejorar la postura y la flexibilidad, y a reducir el dolor o rigidez en los músculos y articulaciones.
2.3. Ejercicios de fuerza moderada:
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Si no estás acostumbrada a hacer ejercicios de fuerza, comienza con pesas ligeras o bandas de resistencia. Puedes hacer series de 10 a 15 repeticiones con poco peso.
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Beneficio: Mejorará la fuerza muscular y evitará la pérdida de masa muscular durante el tratamiento.
📌 3️⃣ ¿Cuánto ejercicio debería hacer?
💙 Comienza con poco y ve aumentando gradualmente. Aquí tienes algunas recomendaciones generales:
3.1. Comienza con 10 a 15 minutos al día:
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Si nunca has hecho ejercicio o si el tratamiento te está afectando físicamente, empieza con 10-15 minutos de ejercicio diario. Caminar o hacer estiramientos suaves son una excelente manera de empezar.
3.2. Aumenta gradualmente:
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Si te sientes bien, puedes aumentar gradualmente la duración a 30 minutos al menos 3-5 veces por semana. No hace falta que sea una sesión continua: puedes dividir el ejercicio en sesiones más pequeñas si es necesario.
3.3. Escucha a tu cuerpo:
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Lo más importante es que escuches a tu cuerpo. Si sientes fatiga extrema, dolor o molestias, reduce la intensidad o toma un día de descanso. El ejercicio debe ser adaptado a cómo te sientas cada día.
📌 4️⃣ Precauciones al empezar el ejercicio durante el tratamiento
💙 Es fundamental tener en cuenta algunas precauciones cuando empieces a hacer ejercicio durante el tratamiento del cáncer de mama:
4.1. Consulta con tu oncólogo:
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Habla con tu oncólogo antes de comenzar cualquier programa de ejercicio. Ellos te indicarán qué tipo de ejercicio es más adecuado para tu situación específica, considerando el tipo de tratamiento y tu estado de salud.
4.2. Evita el ejercicio intenso si tienes efectos secundarios graves:
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Si estás experimentando náuseas, fiebre, dolor severo, infección o fatiga extrema, es mejor descansar hasta que te sientas mejor. El ejercicio debe ser siempre adecuado a tu capacidad física en ese momento.
4.3. Cuidado con la cirugía y radioterapia:
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Si has tenido una cirugía de mama o radioterapia, asegúrate de empezar con ejercicios suaves y evitar el esfuerzo en la zona afectada hasta que tu médico te indique que es seguro.
📌 5️⃣ ¿El ejercicio puede ayudarme en la recuperación del tratamiento?
💙 ¡Sí! El ejercicio es una excelente manera de ayudar a tu cuerpo a recuperarse durante y después del tratamiento. Aquí están algunos beneficios clave en este sentido:
5.1. Mejora la recuperación muscular:
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Si has experimentado pérdida de fuerza muscular debido a la quimioterapia o la cirugía, el ejercicio puede ayudar a recuperar masa muscular y a fortalecer el cuerpo de manera general.
5.2. Mejora la salud mental:
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El ejercicio también tiene beneficios emocionales, ayudando a reducir el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de bienestar.
5.3. Prevención de la recaída:
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Algunos estudios sugieren que el ejercicio regular puede reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. Mantenerse activa y saludable puede ayudar a mejorar la calidad de vida y la salud general a largo plazo.
✅ Conclusión
📍 Empezar a hacer ejercicio durante el tratamiento del cáncer de mama, incluso si no has sido muy activa antes, puede ser muy beneficioso.
📍 Comienza poco a poco, y ajusta la intensidad y la duración según cómo te sientas.
📍 Consulta con tu oncólogo para obtener pautas personalizadas y asegúrate de escuchar a tu cuerpo. El ejercicio puede mejorar tu bienestar físico y emocional, ayudando en la recuperación y reduciendo la fatiga y otros efectos secundarios del tratamiento.